TESTIMONIO

Mi vida no es muy diferente a la vuestra

Testimonio de Cándido Iglesias Escribano

Mi vida no es muy diferente a la vuestra, ya que desde los 9 años hasta los 29 pasé mi vida entre luces y sombras, para ser sincero más sombras que luces. A los 9 años empezó mi pesadilla, los médicos no daban un duro por mi vida. Todo empezó con unos quistes de animal en el hígado, mas tarde un virus de quirófano.

Después empezó la normalidad en mi vida más o menos sana, nada de alcohol, apenas tabaco. Así, tuve que dejar los estudios bastante pronto; después de aquella “semipesadillo” me puse a trabajar; yo seguía con mi vida, sin problemas aparentes. La pérdida de mi padre me causó una gran depresión, aunque la vida transcurría con normalidad después de todo lo pasado.

Fue entonces cuando conocí a la que hoy es mi mujer Ana. Estaba ilusionado y feliz pero entonces empezó la peor pesadilla de mi vida. No me encontraba bien, apenas podíamos salir de casa, caminar para mí era un sacrificio enorme. Cada 15 días tenía que ingresar en el hospital ¿Qué me pasaba? ¿Porqué yo no podía ser como los demás? Mil pruebas, semanas enteras ingresado…hasta que se me empezaron a reventar las venas y, con ello, comenzaron las transfusiones de sangre. Al final dieron con lo que tenía: una cirrosis hepática que arrastraba desde los 9 años. Pero el famosos virus de antaño !había despertado!

Íbamos contrarreloj, el tiempo corría en nuestra contra, no me quedaba mucho y había que darse prisa. Yo no tenía ya muchas fuerzas pero ver la cara de mi madre y la de mi novia Ana en aquel momento era motivo suficiente para seguir luchando.

El equipo de Medicina interna de aquí, de Salamanca, empezó a tramitar todo el protocolo con los coordinadores del Hospital 12 de Octubre de Madrid.

¡Hasta que llego aquel 29 de Marzo de 1994! Desde aquel día se convirtió en mi “cumpleaños”, mi “salvación”. Me avisaron de que tenía que ponerme en camino, que había un donante que era compatible conmigo. Iba en la ambulancia tan ilusionado que no reparé en ese momento que alguien había perdido la vida y que su familia fue tan generosa que donó sus órganos. Su hígado me salvó la vida. Fueron 16 horas de operación del Dr. Enrique Moreno y su gran equipo.

Quiero agradecer a esa familia (que no conozco y no sé si ellos saben de mí) el inmenso regalo que me hicieron con su donación y a mi familia el haber estado a mi lado en todo momento, sobre todo a mi madre y a mi mujer, que aun no sabiendo lo que el destino me iba a deparar siempre estuvieron a mi lado. Hoy ya llevo 14 años trasplantado y estoy estupendamente. Estamos a la espera de poder adoptar un niño/a con una ilusión tremenda.

Y SOBRE TODO, DE TODO CORAZÓN, GRACIAS A ESE DONANTE, PORQUE ESTÉ DONDE ESTÉ SIEMPRE LE LLEVARE EN MI CORAZÓN